Investigadores de la UJED estudian impacto de contaminantes ambientales en el desarrollo infantil
Por: - 25 de julio, 2026
Gómez Palacio, Dgo.– Un equipo de investigadores de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED) desarrolla un estudio que aporta evidencia sobre el posible impacto de contaminantes ambientales persistentes en la salud infantil desde la etapa prenatal. La investigación, encabezada por Rolando Facio Campos, analiza la relación entre la exposición durante el embarazo a plaguicidas organoclorados y el desarrollo neurológico de niñas y niños de la Comarca Lagunera.
El estudio parte de una interrogante científica sobre las consecuencias que podrían tener, décadas después, los plaguicidas utilizados históricamente en la región agrícola. Entre estas sustancias se encuentra el DDT, conocido popularmente como "polvo de avión", que fue empleado ampliamente en cultivos de algodón y otros productos agrícolas y que se caracteriza por permanecer durante largos periodos en el ambiente y acumularse en el tejido adiposo de las personas.
"Nuestra pregunta era saber si los contaminantes que utilizaron nuestros padres y nuestros abuelos podrían seguir impactando en la salud de los niños pequeños en la actualidad. Queríamos conocer cuáles eran los factores que afectan su desarrollo desde el embarazo y cómo podían reflejarse durante los primeros años de vida", explicó Facio Campos.
El investigador señaló que estos compuestos pueden permanecer durante muchos años en el organismo y ser transferidos de la madre al hijo durante el embarazo y posteriormente mediante la lactancia materna. "El DDT puede permanecer hasta 30 años en el ambiente y, cuando entra al organismo, se almacena en la grasa corporal. Durante el embarazo esa grasa forma parte del desarrollo del bebé y con ella también pueden transferirse estos contaminantes", detalló.
El proyecto inició en 2018 con un estudio epidemiológico aplicado a aproximadamente 400 mujeres embarazadas atendidas en instituciones de salud de Gómez Palacio, Lerdo, Cuencamé y la región. Posteriormente, el equipo de investigación dio seguimiento a un grupo de participantes y, tres años después, evaluó a 40 madres y sus hijos para analizar nuevamente la presencia de plaguicidas en sangre y realizar pruebas especializadas de neurodesarrollo infantil.
Los resultados permitieron identificar asociaciones entre la presencia de plaguicidas organoclorados y alteraciones en algunas áreas del desarrollo infantil. "Encontramos que los niños presentaban cargas importantes de plaguicidas organoclorados y observamos asociaciones con afectaciones en el desarrollo motor grueso y en el área cognitiva, es decir, en procesos relacionados con la velocidad de pensamiento y aprendizaje para su edad", indicó el investigador.
Facio Campos aclaró que la presencia de estos contaminantes no implica necesariamente enfermedades visibles al nacimiento, sino que pueden influir en procesos biológicos relacionados con el desarrollo infantil. "No siempre veremos una manifestación clínica evidente, pero estos compuestos pueden alterar el funcionamiento hormonal, el sistema inmunológico o favorecer retrasos en el desarrollo motor y cognitivo. Son efectos que pueden detectarse mediante evaluaciones especializadas del neurodesarrollo", explicó.
Uno de los principales aportes del estudio es destacar la importancia de la intervención temprana durante los primeros años de vida mediante programas de estimulación que favorezcan el desarrollo de los menores. "El neurodesarrollo puede entenderse como una carrera donde todos los niños inician al mismo tiempo. Si identificamos un retraso, la estimulación temprana permite ayudarles a recuperar parte de ese camino y favorecer su desarrollo", comentó.
El investigador destacó que el proyecto integra especialistas de distintas disciplinas, entre ellas química, medicina, psicología, nutrición, fisioterapia y salud pública, lo que permitió brindar una atención integral a las familias participantes. Asimismo, resaltó la colaboración con instituciones de salud de la región, particularmente con Salud Municipal de Gómez Palacio, donde se habilitó una sala de estimulación temprana para evaluar y dar seguimiento a los menores.
"Estos estudios no sólo buscan generar conocimiento científico; también permiten proponer acciones concretas para apoyar a las familias. Lo ideal sería que los centros de salud y hospitales que atienden a madres e hijos cuenten con espacios de estimulación temprana o programas de orientación para nuevos padres", afirmó.