Investigador de la UJED estudia venenos de serpientes para mejorar tratamientos contra mordeduras

Por: Comunicación Social - 21 de julio, 2026

Gómez Palacio, Dgo.– Cada año, alrededor de cuatro mil personas sufren mordeduras de serpientes venenosas en México, principalmente durante la temporada de lluvias y en comunidades rurales, donde estos accidentes representan un problema de salud pública. Ante este panorama, investigadores de la Facultad de Ciencias Biológicas (FCB) de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED) desarrollan estudios para comprender mejor los venenos de las serpientes mexicanas y contribuir al perfeccionamiento de los tratamientos disponibles.

Juan Miguel Borja Jiménez, investigador de la FCB-UJED, explicó que sus estudios se enfocan en analizar la composición de los venenos de distintas especies de serpientes de cascabel para identificar las variaciones entre regiones y poblaciones, información fundamental para evaluar y mejorar la eficacia de los antivenenos utilizados en el país.

"Cuando empezamos este tipo de estudios hace aproximadamente 20 años había muy poca información al respecto. Toda la información que se tenía provenía principalmente de investigaciones realizadas en Estados Unidos, a pesar de que México es el país con mayor riqueza de serpientes de cascabel en el mundo", señaló.

El investigador destacó que uno de los principales hallazgos de estos trabajos es que una misma especie puede presentar venenos con efectos distintos según la región donde habita. Como ejemplo mencionó a la serpiente de cascabel llanera (Crotalus scutulatus), cuyo veneno presenta variaciones importantes entre poblaciones.

"Encontramos que en algunas regiones del país existen venenos con efectos neurotóxicos que pueden provocar parálisis y falla respiratoria, mientras que aquí, en la Comarca Lagunera, predominan toxinas que producen hemorragias y daño en los tejidos", explicó.

Además de caracterizar los venenos, el equipo de investigación analiza la capacidad del antiveneno utilizado en México para neutralizar las distintas variantes encontradas en las especies estudiadas.

"En México contamos con un solo antiveneno para todas las especies de víboras del país. Es un producto reconocido internacionalmente por su eficacia, pero como cualquier tratamiento siempre existen áreas de oportunidad para hacerlo más específico y eficiente", comentó.

Borja Jiménez señaló que diversos especialistas han planteado la posibilidad de desarrollar antivenenos regionales que incorporen las características particulares de las especies presentes en cada zona del país, una alternativa que podría fortalecer la atención médica de los pacientes.

Las investigaciones también tienen aplicaciones que van más allá del tratamiento de las mordeduras, ya que los venenos contienen moléculas altamente especializadas que han servido como base para el desarrollo de medicamentos utilizados actualmente en medicina.

"Muchos de estos componentes ya se han transformado biotecnológicamente para formar fármacos. El ejemplo clásico es el captopril, utilizado para tratar la presión arterial alta, cuyo principio activo surgió del veneno de una víbora sudamericana", detalló.

Por ello, el investigador destacó la importancia de conservar a las serpientes y evitar su eliminación indiscriminada, pues además de su función ecológica como controladoras naturales de poblaciones de roedores, pueden albergar compuestos con aplicaciones médicas aún desconocidas.

"Si se extingue una especie de cascabel o una especie de víbora que tenía en su veneno el principio activo de la cura contra alguna enfermedad, perdemos esa posibilidad para siempre", enfatizó.

Respecto a los accidentes por mordedura, explicó que la mayor incidencia ocurre entre junio y octubre, periodo que coincide con la temporada reproductiva de las serpientes y con el incremento de las lluvias.

"La gente suele ver más serpientes cuando empieza a llover. En esas fechas los machos se desplazan en busca de hembras y aumentan los encuentros con personas en zonas rurales, agrícolas o durante actividades de senderismo", indicó.

Ante una mordedura, recomendó mantener la calma y acudir de inmediato a una unidad médica para recibir atención especializada. "El único tratamiento científicamente comprobado que funciona es el antiveneno. No se deben colocar torniquetes, hacer cortes ni intentar succionar el veneno, porque esas prácticas pueden empeorar la situación", subrayó.

Finalmente, destacó que la Facultad de Ciencias Biológicas de la UJED ofrece capacitaciones dirigidas a empresas, instituciones educativas y grupos que realizan actividades en campo, con el objetivo de prevenir accidentes y fomentar el conocimiento sobre la importancia ecológica y médica de las serpientes.